El origen centroeuropeo de dos variedades únicas

Todas nuestras elaboraciones nacen únicamente de dos cepas; Albarín (blancos) y Prieto Picudo (tintos). Consideradas hermanastras, ambas variedades son descendientes directas de la Savagnin (Traminer), una cepa ancestral centroeuropea que las conecta con grandes referentes de la viticultura como la Verdejo o la Godello.

A diferencia de estas últimas, cuyo origen genético está completamente documentado, el segundo progenitor de la Albarín y la Prieto Picudo es aún un misterio.

EL SECRETO BLANCO DE LA D.O. LEÓN

ALBARÍN

Esta casta autóctona del noroeste peninsular, también conocida según la zona como Branco Lexítimo, Raposo o Branca do País, estuvo a punto de desaparecer en favor de variedades de mayor rendimiento. Hoy, gracias al esfuerzo de viticultores y elaboradores, resurge con fuerza.

Se trata de una variedad minoritaria (menos de 70 hectáreas en total), y nuestra provincia, León, tiene el orgullo de albergar la mayor superficie cultivada a nivel nacional. Su valor histórico comenzó a respaldarse científicamente en 2010, año en el que se incluyó su origen en el Registro Nacional de Variedades tras realizarse su primer estudio mediante marcadores moleculares.

Comportamiento en campo y cómo son sus vinos

En campo, es una cepa de producción media sensible a la sequía. Requiere mucha atención frente al mildiu y en menor medida al oídio. Sus racimos son cónicos, de compacidad media y suelen contener de una a tres alas, con bayas elípticas de color verde amarillo que destacan por un singular sabor a moscatel y un perfil muy aromático.

Esta riqueza se traslada a la copa, dando lugar a vinos frescos, de acidez vibrante y con buena capacidad para envejecer. Tanto en nariz como en boca son intensos, predominando notas cítricas y aromas florales.

EL LEGADO TINTO DE LA D.O.LEÓN

PRIETO PICUDO

También reconocida localmente como verdejo negro, es hermana completa de la variedad Bruñal. Es decir, comparten progenitores según este estudio.

Incluida en el catálogo internacional de variedades desde 1984 por su descripción morfológica, fue a partir de 2009 cuando se consolidó su perfil genético definitivo al documentarse su descendencia del linaje de la uva Traminer.

A nivel nacional, la provincia de León concentra la práctica totalidad de su superficie, al igual que ocurre con la albarín, siendo sin duda la variedad reina entre los viñedos de la Denominación de Origen León.

Carácter en la vid y también en la copa

Es una variedad de producción media-alta si se maneja con podas largas. Destaca por su sensibilidad a la sequía, pudiendo llegar a perder sus hojas en situaciones extremas por estrés hídrico.

Sus racimos, unialados (una sola ala), tienen una peculiar forma cónica muy apretada, llegando al final de la maduración a estar totalmente rígidos. Sus bayas tienen forma elíptica, de color negro azulado muy intenso. A pesar de tener una piel fina y sensible a los golpes de calor, es muy rica en antocianos, lo cual aporta una extraordinaria carga de color a sus vinos.

Estos son muy reconocidos a nivel sensorial por su excelente acidez natural y estructura. En nariz predominan las frutas rojas y negras silvestres, acompañadas de toques balsámicos, vegetales y, en ocasiones, notas florales a violetas.